Los videojuegos han sido considerados una mala influencia para niños y jóvenes, se les asocia con el aumento de conductas agresivas, obsesivas, exposición a la violencia, perdidas de tiempo, mala inversión y desconexión de la realidad.
Los videojuegos comerciales son diseñados para entretener, no para educar, a diferencia de los serious games los cuales son hechos para fines de aprendizaje, pero aún así, se necesita un conjunto de habilidades y competencias para superar los desafíos que proponen.
Las habilidades más básicas que desarrollan la mayoría de los juegos son: comunicación, inventiva, adaptabilidad, pensamiento crítico y persistencia. La diversión que proporcionan los videojuegos a sus usuarios vienen de dos lugares: el placer de superar retos y de aprender.
Un videojuego consiste de un sistema de desafíos, para vencerlos, el jugador necesita entender el sistema y trabajar dentro de su misma estructura para alcanzar los objetivos planteados.
La estructura de desafíos de los videojuegos incluye la resolución de problemas, la generación estrategias, acertijos, y si es un multijugador también la coordinación y el trabajo en equipo.
Garcia, E. (2019). Videojuegos: Una herramienta educativa en potencia. (Consultado el 28 de Septiembre de 2019) Disponible en: https://observatorio.tec.mx/edu-news/juegos-y-educacion
Garcia, E. (2019). Videojuegos: Una herramienta educativa en potencia. (Consultado el 28 de Septiembre de 2019) Disponible en: https://observatorio.tec.mx/edu-news/juegos-y-educacion
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